Una realidad cambiante

La Perimetral

Estamos ante una realidad cambiante. Esto nos obliga a replantear y repensar muchos de los paradigmas en los que hasta ahora nos hemos venido basando. La emergencia de la cultura digital gracias a la expansión de las TIC y favorecida por la conexión en red ha generado nuevos modelos económicos centrados en el conocimiento y la gestión de intangibles. La net economy que se apoya y circula por las redes sobrepasa ya los límites de las fronteras electrónicas para instalarse en las redes físicas y presenciales.Modelos económicos creativos como el del software libre con una clara apuesta de poner al servicio de la comunidad la capacidad creativa de grupos de hackers  (en «código abierto») pone en dominio público tanto herramientas tecnológicas como conocimiento. Iniciativas como ésta entorno a la cultura de la libre circulación del saber y los conocimientos son el futuro.

Las industrias culturales o industrias creativas, como se suelen llamar ahora, son ya un sector económico a tener en cuenta. Según Daniel García-Andújar: «Estas transformaciones están poniendo en crisis los modelos de distribución y gestión cultural dominante. El espacio digital no surgió simplemente como un medio que permite la comunicación, también surgió como un nuevo teatro para todo tipo de operaciones.» La cultura es un factor de construcción y de fortalecimiento de la sociedad. Ese cambio de enfoque hoy debería basarse en una serie de conceptos importantes: los proyectos culturales tienen que estar pensados desde la óptica de conexión entre lo global y lo local, deben combinar lo singular y lo plural, la proximidad y la conectividad y deben favorecer la disminución de las desigualdades sociales. Estaríamos casi todos de acuerdo que la creación, promoción y administración de grandes y elitistas eventos culturales es un modelo obsoleto. Sale rentable por el movimiento de masas que comporta y el gasto en negocios asociados, pero ya no aporta nada nuevo a la cultura.

No se trata tanto de fallos en la política cultural como de cambio de enfoque. Los proyectos deberían poder facilitar el acceso al capital cultural a las personas. La importancia de los procesos de globalización cultural y económica da más sentido a la construcción cultural en el desarrollo territorial. Por eso las industrias creativas son clave, nacen de lo local, del territorio, desde lo pequeño, pero en nuestra sociedad esto es sólo el principio. Hay que pensar hiperlocalmente.  Por lo tanto, hay que generar proyectos culturales en el marco de la economía creativa de ámbito multidisciplinar, centrados en la trasferencia de competencias e ideas. Con una imbricación local e internacional, con implicación publico-privada, proyectos con dimensión relacional.

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